Son dos los grandes problemas de las Empresas, que afectan incluso su supervivencia: las CRISIS y el CRECIMIENTO, saber sobrellevar ambos de manera airosa, es la diferencia entre seguir en el negocio o resignarse a abandonarlo. (Muchos consideran el Crecimiento también como una Crisis). Les doy la razón, pero prefiero separarlos sólo para no diluir la atención en las técnicas que se deben de aplicar en cada caso.
Un buen baremo de lo que hemos de considerar una PYME (hay muchas otras definiciones, cambiando de país en país), lo da el Real Decreto 1515/2007 cuando define el ámbito de aplicación del nuevo Plan General de Contabilidad en relación a los Modelos Abreviados:
Activo no superior a 2.860.000 euros
Numero medio de trabajadores no superior a 50
Cifra de negocios no superior a 5.700.000 euros
Por desgracia, muchas veces la Gerencia se engaña a sí misma y pretende que "diluir" la Empresa entre varios negocios separados, aleja el problema estructural que implica pasar de una PYME a un ente mayor. Por lo demás, no debemos olvidar que al considerar los límites indicados, en el mundo real se aplica la lógica difusa, o sea que valores cercanos a los límites, si bien traen ciertas implicaciones contables y legales, no corresponden a criterios operativos. Por tanto si una empresa (o conglomerado de empresas relacionadas), por ejemplo tiene 45 trabajadores y factura 5.000.000 de euros, para todos los fines operativos, si bien no contables, deja de ser una PYME y ha de actuarse en consecuencia, lo más rápido posible, ya que está en juego la supervivencia en el tiempo. Se trata de un proceso doloroso, ya que quienes formaron la empresa, tendrán que cambiar sus esquemas mentales mantenidos hasta entonces. Esta situación es común en las Empresas Familiares que han crecido y explica también el fracaso de la mayoría de ellas al traspasar el límite generacional.